Rompieron con los mitos y las estadísticas. Tras vencer por la cuenta mínima a Alemania -gol de Fernando Torres-, el seleccionado hispano se consagró como el mejor del certamen. Jugando a gran nivel, la España de Aragonés lució sus argumentos en Viena.
Terminaron por romper con la historia, los mitos y los números en torno a sus participaciones en torneos internacionales. Tras años de fracasos y de fallar en los momentos importantes, España logró consagrarse como el ganador de la Eurocopa 2008 tras vencer por la cuenta mínima en la final a Alemania.
Con solitario gol de Fernando Torres, los dirigidos de Luis Aragonés fueron muy superiores durante buena parte del encuentro y echó por la borda las aspiraciones alemanas en Viena, de conseguir su cuarta corona continental. Los hispanos consiguieron su segundo título en la historia de la Eurocopa.
Pero el camino de los ibéricos en el duelo decisivo fue pedregoso. Los primeros veinte minutos del partido daban la impresión de que España lo perdía y por amplio margen. No daba con el control de la pelota, cuando tenía la posesión la administraba mal, cometía errores, y no ligraba conectar todas sus líneas en un sólo ritmo de juego.
Alemania se perdió la oportunidad en ese lapso, que es cuando marcar desequilibraba el marcasdor. Los germanos dejaron crecer a España que a contar del minuto veinte de partido, logró acaparar el control del juego en un partido que no daba mucho espacio para sacar diferencias. De a poco comenzaron a llegar a la portería de Jens Lehmann y cada vez generaron más peligro.
En esa línea de juego, el seleccionado español logró desajustar la balanza. Cesc Fábregas envió un pase en profundidad para Fernando Torres, que parecía perderse en las manos del portero alemán. Sin embargo, el ‘Niño’ le peleó un mano a mano a Philipp Lahm, le ganó la posición, y levantó con clase y abrió la cuenta.
Fue un reflejo latente de cómo jugó la figura de España, Fernando Torres. Peleó cada pelota, luchó incansablemente, e incluso, persiguió los balones que parecían imposibles -como el de su gol- demostrando que sentía la convicción a flor de piel.
El primer tiempo terminó siendo ampliamente favorable a España, no sólo por haber convertido el gol, sino porque logró entender la mecánica de los alemanes. Eso mismo influyó en el segundo tiempo, que fue de ida y vuelta Los germanos no cedieron terreno, pero los dirigidos de Aragonés cerraron sus líneas.
Sin embargo, a medida que transcurría el segundo lapso, las proyecciones españolas en materia de ataque se fueron disipando. Las llegadas fueron más esporádicas, no así las de Alemania. El nerviosismo propio de romper con la historia comenzó a pasar la cuenta y desordenó los esquemas.
En la parte final, Alemania seguía intentando. Con desesperación pero ordenamiento táctico, lograron molestar y sembrar la incertidumbre en la final de la Euro, aunque el destino estaba escrito.
Tras cuadrar un certamen perfecto, los españoles logran celebrar un título luego de 16 años. La última vez que la ‘Roja’ había obtenido un torneo a nivel internacional, fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Ya nadie dirá que España se acobarda en los momentos justos. Nadie dirá que España siempre parte muy bien y termina muy mal. Nadie dirá, en toda España, que podrá olvidar la noche de Viena.
